
Lars Raun
Desobedeciendo las enseñanzas de su padre, quien le habia dicho siempre que no se mostrará débil ante nadie ni manifestará nuca sus miedos, Charlotte se arma de valor y escribe una lista. Su madre siempre acudía al papel y lápiz para aclarar sus ideas y para sopesar y analizar situaciones.
En el papel plasma sus miedos más profundos y algunas paranoias infundadas que la acompañan desde siempre.
Lo que más teme Charlotte es morir jóven sin haber podido disfrutar plenamente de la vida, sin haber podido cometer los sufiecientes errores, sin haber podido sentarse en el porche de su casa junto a su marido (o en su defecto el gato) recordando las hazañas de juventud mientras ve como juegan sus nietos(o los niños de la calle).
También teme ver morir a un ser querido, teme no poder aceptar algo asi, teme descubrir que sus padres no son inmortales.
Teme que la gente no la llegue a entender nunca.
Teme no saber como explicarle a sus paisanos que ella no tiene ni patria ni bandera, que no se siente ni de aquí ni de alli sino de todas partes.
Mi pequeña Charlotte teme a los ingnorante y a su poder destructivo, a los fundamentalistas y a los extremistas, más de lo que teme a las arañas o a los huracanes.
Teme que el ritmo frenético del mundo la atrape y no sea capaz de salir de la espiral.
Teme dormirse en los laureles y despertar con la cara llena de arrugas.
Teme decepcionar a los que esperan mucho de ella y no poder estar a la altura de las expectativas.
Su mayor paranoia, infundada claro pero motivada por las numerosas peliculas americanas que veía de pequeña, es salir del país y que en el aeropuerto la detengan por transportar algo ilegal (sin que ella lo sepa) o porque su nombre coincida con el de alguna delincuente.
Otro miedo irracional, que por más que intenta descubrir a que se debe no consigue descifrar, es el miedo, más bien asco a cualquier bicho/insecto de tamaño pequeño y patas repugnantes.
Adora el día y la claridad que confiere pero teme a la noche por la neblina de confusión que la acompaña.
Miedos, miedos y más miedos, de momento el único que ha conseguido superar (más o menos) es el miedo a enamorarse. El miedo al amor ya no vive en Charlotte ya que con el tiempo ha descubierto que no hay armas ni escudos capaces de luchar contra algo tan poderoso.
A pesar de todo y que la lista es interminable, considero a mi personaje muy valiente porque en cuanto descubre un nuevo miedo casi al mismo tiempo encuentra el antídoto o por lo menos sustituye uno por otro y asi no se acumulan.
Dedico este post a todas las personas que viven con miedo y les aconsejo que los plasmen en un papel porque en cuanto los lea se darán cuenta de lo ridiculo que son algunos y de lo fácil que son de superar otros…
Paz y Amor












