
Alastair Magnaldo
Hoy la sirenita se sentía particularmente baja de moral, sin amigos a la vista ni tinto en la nevera sabía que solo le quedaba una cosa por hacer. Se dirigió hacia el baño con un gran puñado de sal en la mano y empezo a llenar la bañera. Salteó generosamente el agua, que apestaba a cloro, para poder disfrutar de una cutre imitación de agua de mar.
El sonido de las olas de un triste CD parecía reirse de ella, ni las conchas ni la sal ayudaban demasiado.
Bueno, y ahora que? Solo le faltaba la tabla de surf y el bañador. Se sentía ridicula pero al mirar a su alrededor se dio cuenta de que no tenia tan mala pinta, y se dijo a si misma :esto es mejor que nada!
Para colmo el curioso minino asomó la cabeza al baño para ver que planeaba su dueña.
Largo de aquí! Sé que te reiras de mi como simpre, véte o te mojo tu precio pelo recien lavado! El minino la miro con cara de indiferencia y sintiendo lástima por ella, se dio media vuelta y se fue.
La sirenita se sumergió en el agua salada pensando: quien necesita el cariño de un gatito ingrato cuando tengo en mis manos un libro que promete acelerar las horas de la tarde. “The moon at midnight” el libro que su amiga Charlotte le habia traido como suvenir de uno de sus viajes. Cuando abrió el libro constató que su amiga no se había molestado en borrarar el precio, 1 libra, escrito a lápiz en el prólogo.
Charlotte, tan generosa como simpre, le había dicho al darselo que en cuanto lo vió penso en ella, que ella sería la única capaz de apreciar ese tipo de literatura “barata” escrita por un “guiri”.
La portada, el reflejo de la luna en un oscuro lago, le abrió el apetito literario y empezó a leer…otoño del 62 en el puerto pesquero de Bexham la amenaza de la bomba atomica condicionaba la vida de sus habitantes, en medio de la confusión y el miedo se producían crisis familiares, problemas con adolescentes rebeldes, historias de amor imposibles…nada tenía que ver con la portada…
Página tras página sus personajes empezaban a cobrar vida, la playa de Bexham parecia cada vez más cerca, sintió la emoción del primer beso de Kim, vivió en sus carnes la angustia y la impotencia de la familia Sykes…todo parecia tan real. Demasiadas emociones concentradas en tan pocas páginas, en tan poco tiempo.
Después de 5 horas sin moverse de la bañera, tan absorta por el libro que no escuchó ni el timbre ni el teléfono, se sintió rejuvenecida y con más fuerzas que nunca. Orgullosa de haberse leido un libro entero en inglés sin el diccionario delante, se levantó de la bañera y empezo a dar saltos de felicidad.
Entonces alguien golpeó la puerta del baño, era Charlotte.
-Que haces tu aquí?
-He venido a sacarte a pasear, te gustó el libro?
-Mucho, gracias! Te habrá costado una fortuna!
[...]
.

Cinco horas en la bañera, ufff, saldría arrugada no?
Un buen relato, escribes muy bien.
pequeña exageración
Gracias, saludos
Encantadoras historia y sirena. Me hicieron reír. ¡Viva la exageración, como recurso literario y au naturel!
Me alegra oir eso
viva!!
ximi! xx
Nice stuff!!! Read almost everything…es una pena que no te pueda comentar ya que I’m not a bebo member
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